Con
motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra
el día 3 de mayo, la Asociación de la Prensa de Mérida
suscribe el manifiesto que para tal ocasión ha elaborado la Comisión
Ejecutiva de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España
(FAPE)
La Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa presentó
un borrador del Manifiesto, que fue aceptado en todas sus ideas por la
FAPE, que le dio la redacción final. Este Manifiesto se leerá
en el curso de la Asamblea General de la Federación, que se celebrará
en Jaén el próximo 11 de mayo.
En
el 3 de mayo, Día Mundial por la Libertad de Prensa
MANIFIESTO
DE LA FAPE
Con
el viejo orden internacional, que desaparece a finales del pasado siglo
XX, la libertad de información, aunque restringida y con numerosas
cortapisas en no pocos escenarios, podía fluir sin que el ejercicio
profesional necesariamente pusiera en riesgo la vida de reporteros y profesionales
en zonas de crisis y conflictos.
Sin
embargo, ahora, mientras se dibuja un nuevo orden mundial, las estadísticas
de periodistas y reporteros asesinados, secuestrados y maltratados en
los diferentes escenarios de conflicto han aumentado vertiginosamente.
En España, el terrorismo de ETA se ha fijado en los periodistas,
a los que asesina y envía paquetes bomba. Colombia sigue a la cabeza
de la negra estadística de periodistas muertos y secuestrados.
En Bosnia-Herzegovina, Croacia y Kosovo el reportero abatido por disparos
de francotirador llegó a pagarse a 50 dólares USA. Son datos
elocuentes que muestran la escalada de la vieja práctica abyecta
que consiste en “matar al mensajero”.
Pero
ha sido tras la espiral de terror propiciada por el 11 de septiembre,
cuando la comunidad internacional ha entrado en una nueva y trágica
página que sitúa al periodista comprometido con su trabajo
en una auténtica trinchera. En Afganistán, la prensa española
tiene que lamentar la muerte del corresponsal Julio Fuentes que fue asesinado
junto con tres compañeros en el ejercicio de su labor informativa.
Mas recientemente, Daniel Pearl, fue secuestrado, injustamente acusado
de espionaje y asesinado, simplemente por trabajar en “The Wall
Street Journal” y por tener ascendencia judía. Y en Oriente
Medio, la operación “Muro Defensivo” contra los territorios
palestinos ha sido una constante agresión a la libertad de prensa.
La maquinaria bélica del ejército de Ariel Sharón
impuso una dura censura contra los periodistas y medios israelíes
que no se pliegan a la “información patriótica”
que quiere el Gobierno Sharón. Pero la auténtica censura
y persecución informativa se desató contra los periodistas
europeos y contra los colegas y medios informativos palestinos. Los tanques
de Sharón acabaron con la totalidad de los medios palestinos y
arrasaron la sede de la cadena de televisión Al Yazira. Los periodistas
europeos han sido humillados y detenidos en numerosas ocasiones y, en
Ramala, un periodista italiano, Raffaelle Ciriello, resultó muerto
por los disparos indiscriminados del ejercito israelí.
David
Pearl y Raffaele Ciriello son dos símbolos del retroceso que está
experimentado la libertad de prensa en el mundo. Hay que poner un freno
civilizador a la violencia. No pueden consentirse los ataques contra periodistas
por parte de quienes están dispuestos a imponer su única
verdad a tiros. Es imprescindible, y hay que exigir en todos los foros
internacionales, la plena seguridad del trabajo de los periodistas que
nunca tuvieron más armas que la palabra.
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