La
Asociación de la Prensa de Mérida (APM) desea que los grupos
parlamentarios extremeños lleguen a un pronto acuerdo para poner
en marcha tanto una radio como una televisión regional de carácter
público.
En el periodo que ahora se abre de debate de enmiendas en la Asamblea
de Extremadura para la modificación de la ley de creación
de la empresa pública “Corporación Extremeña
de Medios Audiovisuales”, la APM desea que la norma recoja algunas
de las aspiraciones básicas de nuestro colectivo profesional, que
con anterioridad ya hemos hecho llegar a la sociedad extremeña.
En la APM propugnamos que el nombramiento y separación del Director
General de la empresa pública sea por parte de la Asamblea de Extremadura,
con un mandato de cinco años. El Parlamento regional también
debe nombrar y separar a los miembros del Consejo de Administración.
También pedimos garantías para que cualquier profesional
titulado puede aspirar, en condiciones de igualdad, a un empleo fijo o
temporal en estas dos sociedades, mediante las oportunas pruebas públicas
de acceso que valoren su capacidad y su mérito profesional.
Es exigible que los periodistas asuman principios que inspiren su trabajo
según el Código Ético y Deontológico aprobado
por la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE)
Por ello, invitamos a la puesta en marcha de mecanismos que velen por
la independencia y buena práctica profesional de los informadores,
como pueden ser los Consejos de Redacción. A su vez, proponemos
la creación de asociaciones independientes de espectadores que
emitan su parecer sobre todos los contenidos.
En el Consejo Asesor de la Radio y Televisión Regional, la representación
de los periodistas debe ser, al menos, de tres vocales, uno por cada asociación
de la prensa actual, y en su caso, el mismo número de vocalías
si se pone en funcionamiento el Colegio de Periodistas de Extremadura.
Por otra parte, la televisión y radio han de contar desde el principio
con los medios técnicos necesarios para que las emisiones puedan
recibirse en cualquier parte del mundo, en atención a los emigrantes
de nuestra región. En el caso de la televisión, pedimos
que se contemple la figura del intérprete de signos o la subtitulación
en informativos y otros programas para aquellas personas sordas o con
deficiencias auditivas.
En Mérida, a 19 de febrero
de 2004
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