LA
ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE MÉRIDA A TODOS LOS CIUDADANOS
El pasado 16 de diciembre,
la Asociación de la Prensa de Mérida (APM) conmemoró
el X Aniversario de la proclamación del Código Ético
de la FAPE, con el fin de reivindicar los valores que contiene en un mundo
donde la ética en el periodismo parece haber pasado a un segundo
plano.
Recordábamos
que la Constitución Española recoge en su artículo
20 los principios fundamentales que afectan a la profesión periodística,
donde se consagran derechos como expresar y difundir libremente pensamientos,
ideas y opiniones, o a comunicar o recibir libremente información
veraz por cualquier medio de difusión, sin que el ejercicio de
estos derechos pueda restringirse mediante ningún tipo de censura
previa. Pero al mismo tiempo recordábamos que estas libertades
tienen un límite, que es el respeto a los demás derechos
constitucionales, y especialmente el derecho al honor, a la intimidad,
a la propia imagen y a la protección de la juventud y la infancia.
También decíamos
que a mayor seguridad profesional y económica de los informadores,
mayor será su independencia profesional en un mundo donde la precariedad
laboral es cada vez mayor. Sólo así los periodistas de cualquier
medio de comunicación podrán asumir en el desarrollo de
las tareas informativas unos principios éticos y deontológicos
que respondan a la confianza que el pueblo extremeño deposita en
el ejercicio de su trabajo, como son la veracidad, la objetividad, la
exactitud en las informaciones, junto con el resto de principios recogidos
en nuestro Código Ético y Deontológico.
Desde hace más
de dos años, la APM aboga por la creación del Colegio de
Periodistas de Extremadura, porque entendemos que nuestro colectivo profesional,
hoy en día, está desestructurado, desunido, prisionero de
todo tipo de intereses partidistas, económicos y mediáticos.
No es pues de extrañar
que, desde algunos medios de dudosa credibilidad, se ataque abiertamente
a profesionales, que se les acuse sin fundamento, que se les prejuzgue
o juzgue abiertamente, se les ataque en lo personal, o que se mezcle su
actividad privada con la profesional e, incluso, el medio en el que trabajan.
Resulta evidente,
en muchas ocasiones, que los periodistas son objeto de presiones de todo
tipo y procedencia, tanto interna como externa al medio en el que ejercen
su trabajo, y es por ello que desde la APM pedimos el máximo respeto
a los informadores que dignamente ejercen su labor.
La APM no quisiera
dejar pasar esta ocasión para reivindicar que la labor de los medios
de comunicación, escritos o audiovisuales, tiene que ser realizada
por profesionales capacitados para ofrecer contenidos de calidad.
Lo que tampoco puede
aceptar la APM es que desde algún medio, en nombre de la libertad
de expresión y de su supuesta defensa, trabajadores y colaboradores
se dediquen a insultar, desprestigiar y difamar a profesionales de otros
medios de comunicación.
Además de respetar
las leyes, los verdaderos periodistas, aquellos que tienen la formación
académica adecuada, conocen la existencia de los códigos
deontológicos y de ética profesional.
En todo caso, cuando
alguien considera que sus derechos han sido conculcados, en un Estado
de Derecho como el nuestro, puede y debe pedir el correspondiente amparo
ante los Tribunales de Justicia.
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