05-02-2004

Texto aprobado por la Asamblea General Ordinaria del 5 de febrero de 2004

LA ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE MÉRIDA A TODOS LOS CIUDADANOS

El pasado 16 de diciembre, la Asociación de la Prensa de Mérida (APM) conmemoró el X Aniversario de la proclamación del Código Ético de la FAPE, con el fin de reivindicar los valores que contiene en un mundo donde la ética en el periodismo parece haber pasado a un segundo plano.

Recordábamos que la Constitución Española recoge en su artículo 20 los principios fundamentales que afectan a la profesión periodística, donde se consagran derechos como expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, o a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, sin que el ejercicio de estos derechos pueda restringirse mediante ningún tipo de censura previa. Pero al mismo tiempo recordábamos que estas libertades tienen un límite, que es el respeto a los demás derechos constitucionales, y especialmente el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y la infancia.

También decíamos que a mayor seguridad profesional y económica de los informadores, mayor será su independencia profesional en un mundo donde la precariedad laboral es cada vez mayor. Sólo así los periodistas de cualquier medio de comunicación podrán asumir en el desarrollo de las tareas informativas unos principios éticos y deontológicos que respondan a la confianza que el pueblo extremeño deposita en el ejercicio de su trabajo, como son la veracidad, la objetividad, la exactitud en las informaciones, junto con el resto de principios recogidos en nuestro Código Ético y Deontológico.

Desde hace más de dos años, la APM aboga por la creación del Colegio de Periodistas de Extremadura, porque entendemos que nuestro colectivo profesional, hoy en día, está desestructurado, desunido, prisionero de todo tipo de intereses partidistas, económicos y mediáticos.

No es pues de extrañar que, desde algunos medios de dudosa credibilidad, se ataque abiertamente a profesionales, que se les acuse sin fundamento, que se les prejuzgue o juzgue abiertamente, se les ataque en lo personal, o que se mezcle su actividad privada con la profesional e, incluso, el medio en el que trabajan.

Resulta evidente, en muchas ocasiones, que los periodistas son objeto de presiones de todo tipo y procedencia, tanto interna como externa al medio en el que ejercen su trabajo, y es por ello que desde la APM pedimos el máximo respeto a los informadores que dignamente ejercen su labor.

La APM no quisiera dejar pasar esta ocasión para reivindicar que la labor de los medios de comunicación, escritos o audiovisuales, tiene que ser realizada por profesionales capacitados para ofrecer contenidos de calidad.

Lo que tampoco puede aceptar la APM es que desde algún medio, en nombre de la libertad de expresión y de su supuesta defensa, trabajadores y colaboradores se dediquen a insultar, desprestigiar y difamar a profesionales de otros medios de comunicación.

Además de respetar las leyes, los verdaderos periodistas, aquellos que tienen la formación académica adecuada, conocen la existencia de los códigos deontológicos y de ética profesional.

En todo caso, cuando alguien considera que sus derechos han sido conculcados, en un Estado de Derecho como el nuestro, puede y debe pedir el correspondiente amparo ante los Tribunales de Justicia.