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Enero 24, 2006
Artículo publicado en el Diario Hoy.
Resulta curiosamente paradójico que, en estos tiempos en los que nos preocupa tanto la unidad de España, la solidaridad interregional, la cohesión social y todas esas cuestiones, todas ellas de indudable importancia, nadie se acuerde de que en esta Extremadura nuestra la gran asignatura pendiente es la propia unidad regional. Por aquí anda todo el mundo arrimando el ascua a su sardina, pidiendo más para su pueblo, para su barrio, a veces por mimética envidia de lo que tiene el vecino y aunque no le haga falta. Como muestra, un botón: Todo el mundo quiere que el AVE y una autovía pase por la puerta de su casa, aunque luego no se utilicen con el rendimiento que debería ser. La eterna historia. Está por más por encima el interés particular que el general.
Mi abuelo Albino, que a cambio de que no le quitaran el pellejo en el puente de Garrovillas de Alconétar tuvo que pasar cuatro años y pico en la cárcel, por el grave delito de ser concejal republicano en Casas de Millán, me dijo antes de morir, no sin una cierta amargura, que esto no tiene remedio, que aquí siempre habrá algún que otro cacique que barra para su casa sin importarle los demás.
Siempre he pensado que los educadores, desde el parvulario hasta la universidad, y los periodistas desde sus respectivos medios de comunicación, tenemos una importantísima función social, nada menos que ir acabando con provincianismos pueblerinos mediante un cambio paulatino de mentalidad, o por lo menos intentarlo pese a los obstáculos que se presenten. Pero como dice el refrán que, en casa del herrero, cuchillo de palo.
En cuanto a organización como colectivo profesional, los periodistas andamos divididos como los quesitos en porciones, en banderías propias del medievo, en reinos de taifas más o menos independientes que, a veces, colaboran puntualmente en alguna cuestión. A lo mejor es que a alguien ajeno a la profesión le interesa esta situación. En Aragón, región con tres provincias, existe una sola asociación profesional. En Extremadura, con dos provincias, existen tres asociaciones. Eso explica muchas cosas. Mucho se critica a los catalanes por diversos motivos que todos tenemos presentes, en los que por supuesto no voy a entrar, pero ellos tienen el Colegi dels Periodistes de Catalunya, el primero creado en España e integrado por más de cinco mil profesionales, una organización respetada y cuya voz en los asuntos profesionales es tenida muy en cuenta en aquella comunidad autónoma.
La Asociación de la Prensa de Mérida (APM), que ahora va a cumplir su primer lustro de existencia, surgió con la idea de lograr la unidad de la profesión en Extremadura, en un intento de ser el punto intermedio y de encuentro entre las dos provinciales para alcanzar un objetivo que creemos necesario. En la actualidad, ninguna de las tres entidades supera el centenar de socios, pero las tres unificadas alcanzarían casi los trescientos afiliados, o seguramente más, porque los indecisos o los escépticos se sumarían al proyecto, que no es, ni más ni menos, que la creación del Colegio de Periodistas de Extremadura mediante ley aprobada en la Asamblea de Extremadura.
Si la memoria no me falla, en junio de 2002 se alcanzó en una reunión celebrada en Berzocana entre representantes de las asociaciones de Mérida y Cáceres –Badajoz no asistió- un acuerdo para constituir el Colegio. La APM hizo un borrador de estatutos que se entregó a las otras dos asociaciones, pero luego aquello se quedó ahí, durmiendo el sueño de los justos. Olvidando el viejísimo proverbio de que la unión hace la fuerza, algunos se empeñan en mirar para otro lado, o autoalabarse diciendo “qué bien lo hacemos” y “somos los que tenemos más socios”, como si se tratase de coleccionar cromos.
En la APM vamos a seguir trabajando por la cohesión regional y social de los periodistas, a denunciar oportunamente situaciones de intrusismo profesional en instituciones públicas, la creciente precariedad laboral, el llamado periodismo-basura, los ataques injustificados a profesionales que nada tienen que ver con los intereses y la línea editorial de sus medios... en suma, vamos a trabajar por la dignidad de nuestra profesión, preocupados por formar y buscar empleo estable a nuestros afiliados, y para ello nos hemos metido en la aventura de comprar un local propio en el centro urbano de Mérida, que es capital de Extremadura guste o no, y no sólo como sede social, sino también Centro de Prensa abierto al ciudadano como un servicio más que ofrecerle y que en su día anunciaremos una vez concluyan las obras de reforma. Entre sus paredes seguiremos impartiendo cursos como el que organizamos para preparar a los aspirantes a la radio y televisión regional –casi la mitad de los cursillistas superaron las pruebas selectivas-, o cursos de verano estatales en la UNED como el último, titulado “Presente y futuro de la televisión en España” a cargo de importantes especialistas, o jornadas para erradicar la violencia de género en los medios de comunicación... en suma, ofrecer lo mejor que tenemos a nuestros compañeros, a los ciudadanos, a la región y a nuestro país.
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