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Desde
su fundación, hace más de 2000 años, Mérida
ha visto crecer en su entorno decenas de edificios singulares, que merecen
un lugar preminente en la historia de la Arquitectura.
Construcciones como el Teatro Romano, y el interés que despiertan
en los miles de turistas que los visitan anualmente, han provocado quizá
que los propios emeritenses no reparemos en aquellas otras obras arquitectónicas,
muchísimo más recientes, que sin embargo no pasan desapercibidas
para los entendidos del Arte.
Ésta es nuestra propuesta. Un breve recorrido por algunas de
las principales edificaciones de los últimos años, que
a pesar de su corta vida ya figuran en cualquier volumen sobre la materia.
Y es que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la capital extremeña
vive en nuestros días un nuevo período de esplendor, en
lo que a Arquitectura e Ingeniería se refiere.
El
Museo y las Consejerías.
Una
buena forma de comenzar la ruta por la arquitectura contemporánea
de Mérida es la visita al Museo Nacional de Arte Romano, inaugurado
en 1986. Este edificio, proyectado por Rafael Moneo, recoge la esencia
de la técnica constructiva romana, si bien su porte es decididamente
actual.
Los ladrillos fueron elaborados conforme al modelo aplantillado romano,
y sirven de encofrado a los muros reales del edificio. Asimismo fueron
utilizados arcos de descarga, una técnica superada en nuestros
días pero que sirvió a nuestros antepasados más
ilustres para levantar obras de arte, que resisten obstinadamente los
embates del tiempo.
El resultado final es una de las cumbres de la arquitectura española
del siglo XX, reconocida mundialmente y obligada referencia en cualquier
manual. La estilización del Museo es tal, que las piezas expuestas
bien podrían pasar por su propia decoración. Y una curiosidad
para finalizar: ¿se han fijado en que las medidas de los arcos
de la nave central están copiadas del Arco de Trajano?
Siguiendo
nuestro recorrido, una nueva etapa podría conducirnos al Edificio
de las Consejerías, obra de Juan Navarro Baldeweg. Sin duda,
se trata de la construcción que más opiniones ha enfrentado
en la ciudad, desde el mismo momento de su proyección.
Los entendidos señalan que es necesario comprender este edificio,
teniendo en cuenta el entorno en el que se ubica. De esta forma, las
Consejerías no representan un simple bloque de hormigón
frente al río Guadiana, sino la continuación, varios siglos
después, de la Alcazaba árabe.
Fijándonos con atención en ambas construcciones, podemos
apreciar que la volumetría de entrantes y salientes de la Alcazaba
obtiene su correspondencia en el diseño del edificio actual.
Asimismo, el frontal severo del emplazamiento árabe, motivado
por las necesidades defensivas, se ve reflejado en la pared lisa de
granito de las Consejerías, completando así la fortificación
de la ciudad.
Por último, y atendiendo a los materiales empleados, la sillería
de piedra de la muralla árabe encuentra su paralelismo en la
fachada de granito de la construcción contemporánea. Mientras,
en la parte trasera de las Consejerías, donde se sitúan
los accesos y pasillos, se da paso al ladrillo y otros materiales.
El
puente y la Escuela de Administración.
Santiago
Calatrava es actualmente uno de los nombres más solicitados a
la hora de levantar construcciones emblemáticas. Su Puente Lusitania
se ha convertido ya en una de las estampas características de
la capital extremeña.
Más allá de su atractiva estética, el puente es
un homenaje a uno de los símbolos de la cultura ancestral de
la Península Ibérica. La viga maestra, que forma el tablero
del puente, está inspirada en la cabeza de un toro. Asimismo,
las pilastras recuerdan la forma de las pezuñas de este animal,
sin por ello afectar a su diseño perfectamente hidrodinámico.
Finalmente, resulta necesario advertir que para los emeritenses se ha
hecho habitual cruzar un verdadero puente colgante, algo que sin embargo
no pasa inadvertido a los ingenieros y arquitectos que en gran número
peregrinan a la ciudad para admirar y aprender de estas obras.
Nuestra
ruta por las construcciones más relevantes de la Mérida
actual finaliza en la Escuela de Administración Pública.
Se trata de una de las últimas obras del prestigioso arquitecto
Francisco Javier Sáenz de Oíza, fallecido en el año
2000.
Este edificio se levanta frente a la Alcazaba, razón por la que
el arquitecto refleja en su proyecto las líneas básicas
de las construcciones árabes, especialmente del norte de África.
Sin apenas ventanas al exterior, la iluminación se consigue a
través de patios interiores y lucernarios. El color terroso que
se ha dado al edificio tampoco es caprichoso, responde a las paredes
típicas de las viviendas en las que se inspira.
Otras
ideas y proyectos de futuro.
Evidentemente,
la ciudad de Mérida cuenta con muchos más edificios representativos
de la Arquitectura contemporánea. Entre ellos destacan la Biblioteca
Jesús Delgado Valhondo, el Centro Cultural Alcazaba o la central
de Telefónica. Tampoco debemos olvidar obras como la rehabilitación
del hospital San Juan de Dios, actual sede de la Asamblea de Extremadura,
o el mismo puente Fernández Casado, que en su momento inauguró
técnicas constructivas posteriormente imitadas.
Y si nuestros días son generosos con Mérida en lo que
se refiere a edificios emblemáticos, el futuro inmediato se presenta
no menos brillante. En los próximos meses la ciudad estrenará
su Palacio de Congresos, y a medio plazo podremos disfrutar el Museo
Visigodo y el Palacio de Justicia, o la más que probable rehabilitación
del Puente de Hierro. Más adelante aún, será momento
para descubrir la nueva estación de ferrocarril.
En definitiva, un amplio panorama arquitectónico, reconocido
a nivel mundial, pero que todavía no ha logrado el aprecio unánime
de los emeritenses. Estética y funcionalidad unidas por los grandes
nombres del diseño, como corresponde a una ciudad de servicios
y a una capital autonómica.
Esperemos que no haya que dejar pasar otros 2000 años, para que
sean reconocidas las virtudes de estas auténticas obras de Arte.

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