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Desprestigio en los Medios

redaccionEl desprestigio de las empresas de comunicación y la falta de credibilidad que muchos de los medios de información alimentan a diario está abriendo otra herida en el ya maltrecho de por sí periodismo español, que sigue desangrándose. Si obviamos la irrupción de las nuevas tecnologías y formatos, el éxito todopoderoso de Internet y la virulencia con la que ha actuado la crisis económica, el periodismo tiene un problema en sus entrañas: la vuelta a la prensa oficial de hace siglos y la pérdida de independencia en la creación de contenidos e informaciones.

La inclusión de los medios de comunicación en conglomerados con intereses en otras muchas ramas de la economía ha supuesto que todas y cada unas de las informaciones que un canal, emisora o diario lanza tengan una clara intención de dirigir al receptor. Esta manipulación encubierta, que en muchas ocasiones pasa desapercibida para que la recibe, propicia el rotundo desagrado y la desaprobación de quien poco a poco va haciéndola manifiesta con su visión crítica del contenido. Y así, la estampida de muchos usuarios es otro de los mecanismos por los que el periodismo se desangra.

Muchos profesionales trabajan a disgusto a diario en empresas de comunicación que les obligan a lanzar mensajes e informaciones que no están contrastadas ni elaboradas, pero que tienen una marcada vocación partidista o tendenciosa. El ejemplo más evidente y reciente es el de los presentadores de Antena 3 Noticias comentando entre bastidores “nos van a dar pero bien”, en referencia a una información nada seria que vinculaba a las Cup, Podemos, ETA y Venezuela. La respuesta en redes sociales fue masiva, y la mayor parte de mensajes coincidían en una idea: el desprestigio del periodismo como mecanismo para informar a la opinión pública.

La autocensura del profesional, maniobra previa al castigo o al despido del medio de comunicación para el que se trabaja, degrada la profesión periodística y supone una aportación más a confeccionar el absoluto desprestigio de los medios masivos.

El oscuro futuro de la profesión

Estudiar el Grado de Periodismo -hasta hace unos años, licenciatura- se ha convertido en una apuesta segura a disponer de pocas oportunidades una vez finalizados los cuatro cursos de estudios -hasta hace poco, cinco cursos-. Todas las coordenadas parecen haberse alineado para que un periodista en España esté abonado a la falta de posibilidades en el mercado laboral en estos días.

fcom sevillaEl primer aldabonazo quizá vino con la llegada violenta de la crisis económica y financiera que España sigue padeciendo; el cierre de medios de comunicación, sobre todo, empresas pequeñas y medianas, significa una ola masiva de despidos de profesionales de la comunicación. Pagar por comprar un periódico pasó, por ejemplo, a ser una especie de privilegio para muchos antiguos compradores que ahora veían cómo tenían que gastar ese dinero diario en comprar pan u otros alimentos de primera necesidad.

Exceptuando los grandes medios de comunicación de masas, publicitarse en una radio o en una televisión por parte de una empresa pasaba a ser un gasto que no podía permitirse. Y la pescadilla se mordía la cola; al haber menos dinero en circulación en este sector, los despidos de trabajadores seguían proliferando y los medios cerraban.

Y cada vez más profesionales de la información estaban en desempleo, originándose un embudo de periodistas alimentado por las generaciones de estudiantes que salían de las facultades de ciencias de la comunicación. Menos puestos, más opositores al puesto. Y para colmo, las nuevas tecnologías propiciaron un cambio radical en la forma del ciudadano de consumir información o entretenimiento de los medios. Internet y las Redes Sociales acabaron por zarandear los hábitos informativos de la sociedad.

En este escenario, los jóvenes que obtienen hoy día el Grado de Periodismo lo tienen francamente complicado para subsistir en el mercado, salvo huida hacia nuevos trabajos de comunicación en redes sociales, en posicionamiento web o en documentación; salvo contacto o enchufe en una empresa de comunicación, ya sea en un gabinete de comunicación o en un medio informativo; salvo carambola en la que méritos y suerte se alíen; o, también hay decirlo, salvo algo parecido al milagro.

San Cristobal vuelve a ser como era

El fuerte de San Cristobal de Badajoz se ha inaugurado el 3 de Febrero de este 2016 tras su rehabilitación con la presencia de numerosas autoridades , se han realizado obras de rehabilitación financiadas con un presupuesto de 1.700.000 euros subvencionado por el programa operativo de cooperación transfronteriza España-Portugal. Un monumento que se recupera para la ciudad beneficiandola así por la actividad y economía que pueda generar.

Al acto de inauguración han participado la Brigada Extremadura XI desfilando por el fuerte simulando varios acontecimientos históricos que sucedieron en dicho fuerte antiguamente. Acompañando a varias autoridades y a la Brigada también asistian a la inauguración alumnos de los colegios Nuestra Señora de la Asunción, Nuestra Señora de Fátima y Santa Engracia dedicando una alumna en nombre de todos los colegios unas palabras dirigidas a dicho fuerte.

El fuerte de San Cristobal fue construido el siglo XVII con fines de protección y defensa para ello fue situado frente a la alcazaba de Badajoz, entre ellos circula el río Guadiana , podemos llegar al fuerte entrando por la ciudad de Badajoz cerca del puente viejo.

El monumento se podrá visitar los sábados y domingos de 10 de la mañana a 2 de la tarde, desde el cual se podrá disfrutar de unas increibles vistas de la ciudad de Badajoz.

Algunas opiniones de los pacenses de Badajoz tras visitar de nuevo el fuerte han coincidido en que el fuerte reformado se ha convertido en un sitio totalmente distinto, las vistas siguen siendo impecables y extraordinarias pero el exceso de cemento en el interior del fuerte lo desmerecen bastante pues le hace perder el atractivo de la ruina y la antiguedad. Por lo que podemos llegar a la conclusión de que lo han modernizado demasiado perdiendo el encanto que tenia antes de la reforma.

Qué poco conocemos nuestras ciudades

Es una triste paradoja, vivimos en ellas, paseamos a diario por sus calles, pasamos por delante de sus monumentos y, en contadas ocasiones, cuando viene alguien de fuera, ejercemos de guía turístico, pero si es posible de bares o pubs, que lo de ir de cicerone es un poco aburrido. Tal vez sea solo una manera de ocultar que no tenemos ni idea de cómo es realmente el lugar en el que residimos.

Y lo peor de todo en que en muchas ocasiones más fácil no nos lo pueden poder. ¿Cuánta gente sabe que en Madrid los museos tienen horarios de entrada gratuita? Y no, no hablamos de esos pequeños museos que poca gente conoce. Ponemos ejemplos archiconocidos, como el Museo del Prado o el Arqueológico, aunque realmente la mayoría de los grandes museos ofrecen esta posibilidad, como también lo hace el Palacio Real. ¿Y cuántos madrileños los conocen? Seguramente muchos menos de los que pensamos.

meridaTriste, pero es así. No hay más excusa que la pura desidia o desinterés ¿Falta de tiempo? Seguro que no, una tarde de sábado o un par de horas un día laborable se pueden rascar sin mayores problemas. Pero lo mismo pasa en otras ciudades, en Mérida se puede disfrutar de muchos de sus monumentos andando por la calle, si bien los grandes no se pueden, como el teatro o el anfiteatro, sí que se puede disfrutar del increible templo de Diana o del puente romano. En Valencia también hay monumentos que se pueden disfrutar a simple vista y sin gastar dinero, desde la rehabilitación de la zona del puerto de Valencia a la Ciudad de las Artes y las Ciencias todo es un paseo digno de admirar, o de tomarte unas cañas en sus distintos bares, aunque se haga raro ver cubas de desatascos en la ciudad levantina en calles tan céntricas los destascos Valencia es algo bastante común por estar situados en la zona en la que están y es que todo el mundo sabe que cerca de la costa los empantanamientos de agua son bastante más comunes.

Y lo peor de todo ni siquiera es esto. Lo realmente sangrante es que cuando uno viaja fuera hace verdaderos maratones de visitas para que no quede nada sin ver ¿Es que lo de aquí no vale? ¿Por qué tanto interés fuera y tan poco en casa? ¿O es simplemente para poder presumir con un millón de fotos de que hemos viajado aunque realmente no hayamos disfrutado de ninguno de los lugares que hemos visto?

Por cierto, cuando salimos estamos encantados de pagar la entrada a cualquier sitio, pero que nadie nos diga que tenemos que pagar en España. Da la impresión de que es menos importante, pero lo propio también hay que cuidarlo y también cuesta dinero.

Tal vez habría que dejar de ser tan hipócritas para algunas cosas y mirarnos más el ombligo en otras. La importancia de un país también se mide por la cultura de sus ciudadanos.