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Hay cosas que no cambian o el “vuelva usted mañana”

Parece que ni la era digital ha podido con el célebre “vuelva usted mañana” con el que Larra ironizó de manera magistral. La burocracia sigue siendo igual de eterna, tediosa, aburrida e inacabable.

“Solo tienen que dar a una tecla para saberlo todo”. Una frase más que habitual hoy en día, y es cierto. Pero, para que alguien haga ese “click” con el que podrán conocer todos y cada uno de nuestros datos (e imprescindible para muchas cuestiones), primero hay que solicitar un certificado y compulsarlo, hacer copia del DNI y de las siete últimas declaraciones de la renta y, si no hay suerte, tal vez sea necesario pedir también un certificado de empadronamiento o uno de penales.

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fuente: www.periodicoelbuscador.com

¿Y todo para qué? Para que después de visitar varias instituciones públicas pidiendo documentación y presentar las copias primorosamente ordenadas alguien le dé a esa maravillosa tecla y compruebe que es cierto eso que tanto te ha costado conseguir.

Y luego viene la segunda parte, después de perder el tiempo, tal vez discutir con algún funcionario y volver unas cuantas veces porque parece que siempre falta algo, aún tardarán unos meses en darte ese documento que necesitas. ¡Qué haríamos sin tanta burocracia!

Si alguien piensa que es una exageración, lo ilustraremos con un caso real, el de una persona que ha tenido la inmensa suerte de hacer un certificado de profesionalidad del INEM. Cinco meses de cursillo y otros cinco para que la academia y la administración competente le den dos certificados como que ha aprobado, y que son necesarios para pedir el título. Certificados que debe devolver a la administración pertinente (curioso) para que, un año más tarde, llegue una carta señalando que tiene un informe favorable ¡Qué suerte! Si nadie se había dado cuenta.

Ya solo queda pagar el título y esperar otros ¿cuatro, cinco, seis meses? Para poder tener el dichoso certificado, por fin, en las manos. Y nada de quejarse, no, que esa persona está en el paro y no ha tenido que justificar la titulación. Total ¿Qué son dos años para que a uno de entregue un simple certificado?

Qué poco conocemos nuestras ciudades

Es una triste paradoja, vivimos en ellas, paseamos a diario por sus calles, pasamos por delante de sus monumentos y, en contadas ocasiones, cuando viene alguien de fuera, ejercemos de guía turístico, pero si es posible de bares o pubs, que lo de ir de cicerone es un poco aburrido. Tal vez sea solo una manera de ocultar que no tenemos ni idea de cómo es realmente el lugar en el que residimos.

Y lo peor de todo en que en muchas ocasiones más fácil no nos lo pueden poder. ¿Cuánta gente sabe que en Madrid los museos tienen horarios de entrada gratuita? Y no, no hablamos de esos pequeños museos que poca gente conoce. Ponemos ejemplos archiconocidos, como el Museo del Prado o el Arqueológico, aunque realmente la mayoría de los grandes museos ofrecen esta posibilidad, como también lo hace el Palacio Real. ¿Y cuántos madrileños los conocen? Seguramente muchos menos de los que pensamos.

meridaTriste, pero es así. No hay más excusa que la pura desidia o desinterés ¿Falta de tiempo? Seguro que no, una tarde de sábado o un par de horas un día laborable se pueden rascar sin mayores problemas. Pero lo mismo pasa en otras ciudades, en Mérida se puede disfrutar de muchos de sus monumentos andando por la calle, si bien los grandes no se pueden, como el teatro o el anfiteatro, sí que se puede disfrutar del increible templo de Diana o del puente romano. En Valencia también hay monumentos que se pueden disfrutar a simple vista y sin gastar dinero, desde la rehabilitación de la zona del puerto de Valencia a la Ciudad de las Artes y las Ciencias todo es un paseo digno de admirar, o de tomarte unas cañas en sus distintos bares, aunque se haga raro ver cubas de desatascos en la ciudad levantina en calles tan céntricas los destascos Valencia es algo bastante común por estar situados en la zona en la que están y es que todo el mundo sabe que cerca de la costa los empantanamientos de agua son bastante más comunes.

Y lo peor de todo ni siquiera es esto. Lo realmente sangrante es que cuando uno viaja fuera hace verdaderos maratones de visitas para que no quede nada sin ver ¿Es que lo de aquí no vale? ¿Por qué tanto interés fuera y tan poco en casa? ¿O es simplemente para poder presumir con un millón de fotos de que hemos viajado aunque realmente no hayamos disfrutado de ninguno de los lugares que hemos visto?

Por cierto, cuando salimos estamos encantados de pagar la entrada a cualquier sitio, pero que nadie nos diga que tenemos que pagar en España. Da la impresión de que es menos importante, pero lo propio también hay que cuidarlo y también cuesta dinero.

Tal vez habría que dejar de ser tan hipócritas para algunas cosas y mirarnos más el ombligo en otras. La importancia de un país también se mide por la cultura de sus ciudadanos.