Poco futuro para los jóvenes periodistas en España

La falta de oportunidades para los periodistas jóvenes de España es manifiesta. El mercado laboral ya no tiene las constantes vitales con la salud suficiente para acoger a los nuevos profesionales de la información, que se ven resignados a reciclarse o a buscar alternativas para poder vivir.

beca periodismoEl exilio, proceso vital al que buena parte de la juventud española parece estar abonada, tal vez no sea una buena solución para los licenciados y graduados en Periodismo que desean trabajar de lo que han estudiado. La realidad es que la materia prima con la que trabaja un periodista es el lenguaje, su lengua, es decir, la española; por ello, salvo exilio a Latinoamérica, un periodista español lo tendrá imposible para ejercer en países de Europa con otro idioma oficial. Y es que cualquier joven sin formación de ese país al que se emigra dominará mejor el idioma y podrá escribir e informar con más precisión que el español que allí emigra y así tenemos Alemania llena de periodistas que se dedican a servir ‘McMenús’ cuando a lo mejor podían estar más tranquilos trabajando como si de un cerrajero de ferrol se tratara, pero claro, que tipo de futuro le verían sus familiares y los amigos de estos si su pequeño periodista se dedica a abrir puertas de casas a gente que llega borracha por las noches, es un caso hipotético, pero lo cierto es que los que tienen dos dedos de frente les daría lo mismo trabajar de camarero en Elche, de cerrajero Alicante o de adiestrador de ardillas en el Retiro si con eso pueden ganarse la vida.

La crisis de los medios de comunicación, que venía gestando desde principios de milenio, tuvo su estallido con la crisis y con la implantación absoluta de Internet y de las nuevas tecnologías. En la primera década de este siglo, los gabinetes de comunicación sirvieron de refugio a muchos periodistas profesionales que no tenían ya hueco en los medios de información tradicionales.

En lo que a la prensa escrita se refiere, un importantísimo porcentaje de los redactores que trabajan en ella dejará de hacer en la siguiente década, ya que el papel y la venta de periódico en el quiosco están inevitablemente amenazados de extinción. Muchos medios escritos irán desapareciendo; existe la opción de reinventarse y de pasar a formato digital, pero este nuevo escenario es menos jugoso y con menos opciones de trabajo.

El consumo voraz de Internet en nuestros días ha apartado a muchos potenciales consumidores de prensa, radio y televisión, ámbitos periodísticos que han visto resentidas sus entrañas de poder y de creación de empleo de mejores tiempos pasados.

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